Sangrado libre o free bleeding
El otro día me sorprendió la regla de viaje y os preguntaba por redes si debía empezar con el sangrado libre. Pero las sábanas del hotel eran muy blancas y el viaje de vuelta a mi ciudad, demasiado largo. Por eso bajé a por compresas desechables y al final todo quedó en una anécdota, pero ha despertado mi curiosidad y espero que también la vuestra, por lo que he decidido leer un poco más sobre el tema.
La primera vez que escuché hablar de sangrado libre, por mi cabeza pasaron cientos de preguntas en un instante. ¿Qué es el sangrado libre? ¿Quién hace sangrado libre? ¿Cómo vas a trabajar con tus pies chorreando sangre? ¿Hace cuánto tiempo se practica esto? ¿En qué consiste?
Luego me di cuenta de que el sangrado libre no trataba de ir manchándolo todo (aunque era algo que podía suceder con esta práctica) sino de escuchar nuestro cuerpo para retener la sangre menstrual en la vagina hasta el momento de evacuarla en el baño, como haríamos normalmente con el pis.

Aunque de algún modo a todas nos había tocado practicar sangrado libre en algún momento de nuestra vida, donde nos hemos visto sorprendidas por nuestra menstruación y no disponíamos de medios para recogerla, el sangrado libre no consiste exactamente en eso. Se trata de trabajar la tonicidad del suelo pélvico, para así, retener el flujo y expulsarlo cuando sientas las contracciones en el útero. Una práctica liberadora que nos ayuda a conocernos, a conectar y reconciliarnos con nuestro cuerpo. Además, trabajar la tonicidad del suelo pélvico te ayudará a prevenir la incontinencia urinaria. Existe una infinidad de ejercicios que puedes hacer para trabajar tu suelo pélvico. Si te parece interesante, te recomiendo que leas el blog sobre “Ejercicios de Kegel”.

Si te animas a probar con el “free bleeding”, se recomienda probar en un lugar tranquilo, con un baño cerca, toallas y agua corriente. Es importante que nos lo tomemos con calma y que vayamos experimentando y descubriendo nuestro cuerpo con mucha pacienciay sin autoexigencia.
Por suerte nosotras podemos probarlo por gusto, pero miles de mujeres en todo el mundo no disponen de productos para la gestión menstrual y se ven obligadas a quedarse en casa y dejar la escuela por este motivo. Lo cual las deja en una situación de desigualdad y precariedad.
El free bleeding además de ser una forma de reconectar con nuestro cuerpo y nuestra naturaleza, y una práctica inevitable para miles de mujeres, también ha formado parte de una revolución.
En 2015, la artista indoamericana Kiran Gandhi completó la maratón de Londres sin utilizar ningún método para recoger su sangrado menstrual, con el objetivo de denunciar la estigmatización que sufrimos las personas menstruantes.
Muchos años antes, ya en 1966, Valie Export usó la sangre menstrual en una performance titulada: “MenstruationsFilm” donde se muestra a la artista orinando durante la regla.
En 1971, Judy Chicago en su obra “Red Flag” utilizó la imagen de una mujer quitándose un tampón.
Pero la sangre menstrual sigue despertando el rechazo de muchos. En 2017, se expuso “ The night garden “(El jardín nocturno) la obra artística de Liv Strömquist, en la capital sueca. Las obras expuestas muestran dibujos en blanco y negro, de animales, árboles y hombres desnudos. Pero han sido los dibujos de mujeres con sangre menstrual manchando su ropa interior los que han desatado la polémica. Pues muchas personas han sentido rechazo e indignación al ver estas obras.

Uno de los proyectos más sonados contra este tabú fue Period, de la artista Rupi Kaur, que fue censurado en Instagram por mostrar la sangre del periodo en varias situaciones comunes.
El sangrado libre significa mucho más de lo que podríamos imaginar. Se trata de un acto valiente y revolucionario. Además de una herramienta para normalizar la menstruación y acabar con los tabús entorno a nuestra sangre.
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